Como cambia tu vida

Cuando eres madre sabes que tu vida va a cambiar para siempre. Que durante años vas a llevar una silla homolagada en el asiento trasero del coche, que habrá juguetes hasta en los rincones más insospechados de tu casa y que tendrás en la memoria del móvil el teléfono de la farmacia de guardia y de esa clínica médica abierta 24 horas. Sabes que habrá cambios en tu hogar, y que incluso tu misma cambiarás en algunas cosas, pero otras… Otras cambian sin que te des cuenta, y un día las ves y dices ¿pero está soy yo?

Soy una persona con un gran gusto musical (no pienso ser modesta con este tema). Tengo las colecciones completas de los Creedence Clearwater Revival, de los Beatles, de Elvis o de Bruce Springteen. De adolescente tenía los cassettes de Madonna, Queen o The Scorpions y me sabía (y me sé, que lo bueno no se olvida) todas las letras. Leer Más

Es que siempre se ha hecho así

No sé si es por haber estudiado una carrera de Ciencias, pero no hay frase que me moleste más que “es que siempre se ha hecho así” (bueno, que me digan “el artículo rebajado que te encanta ya no está disponible” también me molesta un poco lo reconozco). El caso es que si siempre siguiéramos haciendo las cosas como se han venido haciendo antes aún estaríamos viviendo en cuevas, haciendo fuego con dos piedras y muriéndonos a los 30 de un simple resfriado. Pero hemos avanzado como especie en un montón de campos, ¿por qué somos tan renuentes a avanzar en lo que a educación se refiere?

Generaciones y generaciones de seres humanos han sido “educados” (me permito entecomillar esta palabra) a base de palos, gritos y castigos. A día de hoy sabemos que esas técnicas no sirven para nada salvo para frustar y crear inseguridades en nuestros hijos. Y sin embargo, hay una gran parte de la población que sigue defendiéndolas porque “siempre se ha hecho así”. Bueno, pues ya va siendo hora de cambiar, ¿no?. Leer Más

Esos pequeños problemas para dormir

Tenemos la peque resfriado, ya sabéis, mocos, toses y algo de fiebre. El problema de los mocos es que le impiden respirar correctamente (a pesar de haberle hecho lavados nasales se incluso haberle aspirado mocos con ese invento más propio de la Santa Inquisición llamado “sacamocos”).

Esto nos lleva a un hecho irremediable: el bebé ronca. Y yo tengo el sueño ligerísimo, y como el pequeño duerme con nosotros, pues así no hay quien duerma. Estuve tentada de darle un codazo en el costillar como hago con su padre cuando ronca, pero pensé que se podía despertar y entonces sería peor el remedio que la enfermedad.

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Una sonrisa

No hay nada más maravilloso que la sonrisa de un niño…

Salvo que sean las 4:30 de la mañana y el niño lleve despierto desde las 3 y siga pensando que quieres jugar con él cuando lo único que quieres es que se duerma de una vez, que en dos horas te suena el despertador.

Cosas que nadie me dijo

Nadie me dijo que me volvería a enamorar, y que sería de un recién nacido (o de dos). Que no volvería a dormir una noche del tirón en varios años. Que los movimientos intestinales de otro ser humano (frecuencia, cantidad y consistencia) iban a ser una prioridad para mí. Que yo ahora era “la responsable” de la casa.

Nadie me dijo que sería capaz de oír mamá susurrado por mi hijo en el patio del colegio entre más de cien niños. Que iba a invertir más en quitamanchas que en maquillaje. Que para salir de casa y llegar a tiempo tenía que empezar a preparar a todo el mundo al menos una hora antes. Que nunca más volvería a apretar el botón de llamar al ascensor a riesgo de tener una crisis de histeria por parte del pequeño.

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El principio

Empecemos por el principio, aunque por otro lado, ¿por dónde si no íbamos a comenzar?. Para tener un niño hace falta que papá ponga una semillita dentro de mamá... Bueno, tal vez no hace falta irse tanto al principio y podemos empezar a hablar del embarazo.

Yo he tenido dos embarazos que no han podido ser más diferentes uno del otro. Con el primero, con Rafael, pasé unas 3 semanas malísima que además coincidieron con un viaje a Bruselas en el que cuando me levantaba de la cama del hotel acababa vomitando. Así que ese malestar unido a que no paró de llover en esos 4 días de viaje no me convierteron en la mejor compañera de viaje. Pero en seguida se pasó y llevé un embarazo buenísimo. Rafael (porque así se llama el grande) no paraba de moverse y por la noche, concretamente a la hora de la cena, se la pasaba pegándome patadas que me hacían saltar de la silla. Por aquella época mi marido se imaginaba que sería futbolista, yo que soy más d ela tierra, me lo veía baialaor. Nació por parto natural un 30 de junio de 2013 que fue el primer día que hizo en sol en casi 3 meses en Lyon.

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¿Por qué este blog?

Hace ya muchos años, cuando no era más que una estudiante en segundo de carrera comencé un blog en el que contaba un poco de todo y con la fuerza tolondrada que nos da la juventud lo primero que se me pasaba por la cabeza. Seis años después abandoné aquella aventura falta de ideas y pensando que ya nunca más podría aportar nada más a la blogosfera.

El tiempo pasa y además de curar las heridas y hacernos más sabios (o eso dicen) nos da perspectiva y nos enseña muchísimas cosas, y ahora siento que vuelvo a tener cosas que compartir. Ya no soy aquella atolodrada estudiante corriendo por los pasillos entre clase y prácicas, ahora soy una madre y esa es la mayor aventura que se pueda imaginar. Leer Más