Edimburgo

La primera parada de nuestro viaje fue Edimburgo, la capital de Escocia. Nosotros nos cogimos un apartamento en Leith, que es una zona costera que nos gustó un montón. Nada más llegar sientes que estás en otra época, con sus casas de estilo victoriano de ladrillo gris. Antes de ir a la ciudad, nos dedicamos a explorar el puerto de Leith con sus casitas y sus barcos amarrados cerca de la ciudad.

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Una vez que hubimos cambiado dinero, nos montamos en uno de los celenbres autobuses de dos plantas británicos. Ya os podéis imaginar que a Rafael le encantó ir en la parte de arriba del autobús. El tráfico en Edimburgo, por lo que pudimos ver, es un poco caótico (como en cualquier capital), así que optamos por el transporte público que funciona bastante bien y pasan cada 15-20 minutos. Si vas a hacer más de 3 trayectos en un mismo día, te interesa coger el abono diario “Day ticket” que puedes usarlo durante un día entero tanto como quieras y sale mucho más económico que coger los billetes de manera individual.

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Durante el mes de agosto se celebra el Fringe Festival en Edimburgo que es un festival de artes escénicas muy raro… A mí me encantó, pero era una cosa rarísima encontrarse gente en el centro de la ciudad haciendo “espectáculos” de todo tipo. Había un ambientazo increíble y bastante seguridad en la zona del centro. Este festival hace que los precios del alojamiento se disparen, por eso mejor alejarse un poco del centro para no arruinarse.

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Ejemplo de lo que te puedes encontrar en el Fringe Festival

Nos dedicamos a visitar la Royal Mile, que es el nombre que recibe la avenida que comunica el Castillo de Edimburgo con el palacio Holyroodhouse. La calle mide 1.800 metros que se conocen como “milla escocesa”. Está tachonada de pubs y tiendas de souvenirs y siempre está llena de turistas. Hay multitud de calles laterales que merece la pena explorar, pues da la impresión de que te llevan a dar un paseo en el tiempo. Nosotros descubrimos un pequeño mercado con unas cuantas terrazas donde servían comida, bebida y había música folk en directo. ¡Una auténtica gozada!

En una calle paralela a High Street nos encontramos con una tienda dedicada a Harry Potter que hizo las delicias de grandes y pequeños. Si quieres sentirte como un auténtico miembro de Hogwarts no dudes en visitarla.

Por supuesto, una visita obligada si váis a Edimburgo es el castillo. Está en lo alto de una colina al final de High Street. Nosotros aprovechamos el Explorer Pass para visitarlo. Es una fortaleza protegida por acantalidos en tres de sus lados y a la que sólose puede acceder desde la entrada principal. Dentro se encuentra el Museo de la Guerra de Escocia, El regimiento de Los Dragones Escoceses, Los honores de Escocia (conocidos también como Joyas de la Corona Escocesa). Para verlos hay que aguantar una cola bastante grande que sube por una empinada escalera de caracol y que es en ocasiones un poco agobiante, pero merece la pena. A mí me gustó bastante, además que durante la ascensión más aprendiendo un poco sobre la historia de esos objetos.

Al salir del castillo nos topamos con el mismísimo William Wallace dispuesto a enfrentarse a los ingleses para recuperar su tierra. Este señor, es profesor de historia en un instituto y le encanta disfrazarse en clase para enseñar los distintos períodos históricos a sus alumnos. Nos mostró un montón de fotografías que tenía en el móvil en las que se le veía en dando clase disfrazado. Un tipo simpatiquísimo, que nos dio un montón de información sobre la Escocia histórica.

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El centro histórico de Edimburgo no es muy grande y se puede visitar en un par de días. Hay muchísimas tiendas de souvenirs, y otras más típicas sobre todo en la Royal Mile y en Princess Street. Además de que de vez en cuando se oyen la snotas de una gaita y te encuentras a un gaitero vestido con el traje completo tocando en una esquina.

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La comida nos resultó un poco cara, pero luego vimos que no es por ser la capital, es que comer en Escocia es bastante más caro que en España. En definitiva, Edimburgo es una ciudad preciosa, con gente super amable, y si vais en verano (ojo, es el equivalente térmico a nuestro otoño) os encontraréis con el Fringe Festival que es una locura pero que da muchísimo ambiente a la ciudad.

¿Habéis estado ya en Edimburgo? ¿Os gustó tanto como a nosotros?

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2 Comments on “Edimburgo

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