Conjuntivitis

El nombre ya de por sí da miedo, pero si encima le pasa a uno de los pequeños es un desastre total. Pero voy por partes que ya he contado el final antes de empezar la historia.

Hace unos meses cuando fuimos a recoger a Fernando de la nounou una de sus amigas tenía los ojos muy rojos. Su madre nos dijo que era alergia, que era normal en esta época del año, pero no, no era alergia, era una conjuntivitis de caballo. Que como buena niña generosa no dudó en pasársela a Fernando.

Los primeros síntomas que tuvo era empezar a soltar “moco” por el lagrimal. Sí, sí, como lo estáis oyendo. Un moco verde, super-pegajoso que no le gustaba nada que se lo intetáramos quitar. Le hicimos lavados con suero fisiológico pensando que eso podía calmarlo y como el día tocaba a su fin lo echamos a dormir.

El susto vino al día siguiente: se levantó con el párpado pegado por culpa de esa especie de moco y conseguir desprenderlo para que lo abriera nos costó una barbaridad. Además de que la zona circundante al ojo se había inflamado y tenía el ojo prácticamente cerrado. Encima no paraba de soltar moco verde por el lagrimal.

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Este es el aspecto que presentaba al levantarse

Aquí ya decidimos hacer algo más “serio” y fuimos a consultar a un médico. Nos mandó unas toallitas oftálmicas (aunque podríamos haber seguido haciendo lavados con suero fisiológico y una gasa) y un colirio. No se quejaba mucho, pero le dimos un paracetamol antes de irse a dormir. Al cabo de tres o cuatro días la inflamación bajó y todo volvió a la normalidad pero… Sí, hay un PERO enorme. Me lo pasó a mí porque es super-contagiosa, y os aseguro que es una sensación muy desagradable, el ojo te pica, es como si tuvieras arena dentro todo el rato y es realmente un horror.

A mí se me pasó y pensábamos que ya nos habíamos librado de ella pero… Estando en Lisboa de vacaciones, Rafael amaneció un día con el ojo cerrado por culpa de las legañas. Así que nos tocó buscar una farmacia y hacernos comprender medio en español, medio en inglés medio con gestos lo que nos pasaba. En la farmacia del Barrio de Belem que está en frente de la panadería famosísima por sus pasteles de nata nos trataron de maravilla y nos dieron todo lo necesario. Antes de volver a casa Alfonso también cayó.

Lo reconozco, cuando viajamos suele llevar antidolor, algo para la barriga, tiritas y suero, pero después de esta experiencia me llevo también el colirio y las toallitas oftálmicas. Que prefiero pasearlas y no usarlas a tener que volver a salir corriendo a una farmacia en el extranjero.

Lo dicho, es una enfermedad que no entraña ningún riesgo vital, pero que es MUY contagiosa, es bastante molesta y sobre todo, muy espectacular cuando ves a tu hijo con el ojo hinchada como si hubiera recibido un golpe.

¿A vosotros os ha pasado ya?

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3 Comments on “Conjuntivitis

    • ¡Un horror! A nosotros tampoco, pero como es un bote pequeñito ya no nos vuelven a pillar desprevenidos

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