Colegio Montessori

Lo reconozco, yo antes de meterme en esto de la maternidad no tenía ni idea de quién o qué eran Montessori, Waldorf o Suzuki, pero una vez que tienes niños te toca ponerte las pilas y volver a aprender un montón de cosas.

Tenemos la suerte de vivir en Lyon, una ciudad que tiene una oferta educativa enorme y donde todas las pedagogías tienen cabida. Antes de inscribir a Rafael en un colegio hicimos una búsqueda bastante amplia, visitamos los centros, hablamos con los profesores y finalmente nos decantamos por el Colegio Montessori de Lyon, y os lo digo ya, es lo mejor que hemos hecho en nuestras vidas.

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Para quién no lo conozca, Maria Montessori fue una doctora italiana (amén de otro montón de cosas) que, basándose en la oservación de los niños, creo una pedagogía educativa. Si tuivéramos que definir su pedagogía con dos frases serían:

  • respetar el ritmo de cada niño
  • fomentar la autonomía

El colegio Montessori de Lyon se fundó en 1980 por Françoise Neri (actual directora del cole)  y desde entonces no ha hecho más que crecer. El colegio se organiza desde el jardín de infancia (2 años) hasta los 12 años, porque después de esta etapa los franceses pasan al “collège” y posteriormente al “lycée“.

Hay un montón de cosas que llaman la atención en un colegio Montessori, para empezar las edades en las clases. Salvo los más pequeños que son los de 2-3 años el resto se organizan en grupos mezclando niños de 3 edades distintas, aprovechando lo que se llaman periodos sensibles de aprendizaje. Tenemos la clase de 3-6, la de 6-9 y la de 9-12. Esto se hace así  porque a los pequeños les encanta aprender de los mayores, y al explicarlo a los más pequeños los mayores no sólo lo aprenden de memoria, sino que demuestran que realmente lo saben. Además de que es un orgullo para un niño poder enseñarle a otro.

Las clases son muy numerosas, justamente para poder permitir que haya una mezcla heterogénea de niños. En la clase de Rafael (3-6 años) son 30 niños, con 3 profesores (uno de ellos habla sólo en inglés). La mezcla es increíble, el año pasado, en la clase de 2-3 años ¡con 15 niños había 10 nacionalidades! De hecho, los mejores amigos de Rafa son una franco-alemana, un italo-ruso y una japonesa (parece que vamos a contar un chiste). En la escuela se habla de todo, mayoritariamente en francés y en inglés, pero los niños aprenden palabras en cualquier idioma de sus compañeros de clase.

Los profesores no tienen mesa en las clases,se van moviendo entre los niños atendiendo a aquellos que lo necesitan y explicando los ejercicios o de uno en uno o en pequeños grupos. Los niños no tienen sitio definido, cada uno se sienta donde quiere (o en las alfombras que son muy mullidas y hay en todas las clases) dependiendo del trabajo que vayan a realizar. Las mesas se organizan siempre en grupos pues el trabajo en grupo es uno de los puntos fuertes de la pedagogía Montessori.

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Cada día un padre se ocupa de comprar la fruta para el almuerzo de toda la clase. El niño que la trae es el responsable de cortarla en trozos o de pelarla y es un honor ser el responsable. La comida de la cafetería es al 80% bio y local, s enos preguntó a los padres y decidimos en asamblea que queríamos que fuera lo más saludable posible.

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Una de las cosas que más me sorprendió el año pasado cuando llevamos a Rafa era que usan material de verdad para todo. Cuando dijo que tenía sed le dieron una pequeña jarra de cristal y un vaso de cristal y le dejaron que se sirviera él solo el agua. A mí me daba pánico que volcara la jarra y montara un estropicio pero nada más lejos de la realidad, lo hizo estupendamente. Lo mismo pasa con los cubiertos, desde los dos años está usando cuchillos y tijeras de verdad, y sin ningún problema.

El material y los libros son comunes. Para empezar es un ahorro considerable para las familias, pero encima evita que haya celos y envidias y les enseña a los niños a ser responsables, pues el material es de todos. Los libros van pasando de generación en generación de alumnos y yo los he visto y están como nuevos.

No hay prácticamente deberes para casa.

No hay notas, cada niño aprende a su ritmo.

El material es muy táctil, no se aprende de memoria o con conceptos abstractos, como en la pedagogía tradicional, sino que tocan, sienten y ven los conceptos que están aprendiendo. Y lo mismo vale para las letras, que los países, que la trigonometría. Los materiales con los que trabajan suelen ser de origen natural.

A partir de los 6 años tienen un huerto donde se cultivan lechugas y zanahorias. El año que vienen vamos a integrar un jardín de plantas aromáticas. Los pequeños tienen un acuario, y varios chicos mayores se ocupan de limpiarlo, y los peques de darle de comer a los peces.

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Antes de entrar a la clase hay una zona de vestidor donde dejan los chaquetones y los zapatos (van con zapatillas de estar por casa en clase). Los padres sólo podemos entrar ahí, la clase es territorio sólo para los niños, justamente para no interferir con su ritmo.

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Los padres son actores en la educación de los hijos. De hecho, se nos pide que nos impliquemos 2 días al año ayudando en la medida en la que podamos. Yo estoy en el grupo “vida práctica” y estamos desarrollando el proyecto del huerto, otros están haciendo un periódico con ayuda de los mayores, otros se vana a encargar de repintar las clases… Cada uno ayuda en lo que puede.

En fin, que a nosotros no nos puede gustar más este centro. Rafael está encantado y los compañeros y los profesores son geniales. Lo que más nos gusta es que se respete su ritmo, que no haya presión por ver quién es el primero de la clase y quién es el último. Este colegio ha sido la mejor decisión que hemos tomado nunca.

Y termino con una frase de María Montessori

“No eduquemos al niño para el mundo de hoy, eduquémoslo para el mundo de mañana, pues el mundo de hoy ya no existirá cuando él sea un adulto.”

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5 Comments on “Colegio Montessori

  1. La filosofía de la enseñanza Montesori es interesantísima y además hace muy participe al niño en su aprendizaje al igual que compromete a los padres con la educación de los pequeños y con el colegio.

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  2. Pingback: Otro gran regalo: pedagogía Montessori – Cosas que nadie me dijo antes de ser madre

  3. Pingback: La (temida) operación pañal – Cosas que nadie me dijo antes de ser madre

  4. Aquí en Mallorca es una locura… yo no tenía ni idea pero hace un año que empezamos a mirar y encontramos que además de Montessori o Waldorf hay escuelas que siguen métodos de Carl Rogers, Rebeca Wild, Emmi Pikler, Abraham Maslow, Helen Doron, Rudolf Steiner… tenemos publicidad de más aún, incluso de no sé cuántas “cooperativas de familias” que siguen sus propias ideas… en fin, una locura. En cualquier caso, la idea general de todas estas álternativas’ nos gusta.

    Como te digo, las hay a patadas, eso sí, son inasequibles. Por ponerte un ejemplo, la “escoleta” municipal del pueblo, de Esporles” cuesta 400€. Las privadas arrancan en torno a los 550€ más meriendas y tal.

    También te digo que creo que si ambos padres trabajan estas alternativas son la mejor opción, pero sin duda, si alguno de los padres puede permitirse no trabajar y, ojo, dedicarse a los hijos y no a pamplinas, entonces no hay escoleta ni nounou que le haga sombra.

    Le gusta a 1 persona

  5. Pingback: Presión en niños – Cosas que nadie me dijo antes de ser madre

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