El principio

Empecemos por el principio, aunque por otro lado, ¿por dónde si no íbamos a comenzar?. Para tener un niño hace falta que papá ponga una semillita dentro de mamá... Bueno, tal vez no hace falta irse tanto al principio y podemos empezar a hablar del embarazo.

Yo he tenido dos embarazos que no han podido ser más diferentes uno del otro. Con el primero, con Rafael, pasé unas 3 semanas malísima que además coincidieron con un viaje a Bruselas en el que cuando me levantaba de la cama del hotel acababa vomitando. Así que ese malestar unido a que no paró de llover en esos 4 días de viaje no me convierteron en la mejor compañera de viaje. Pero en seguida se pasó y llevé un embarazo buenísimo. Rafael (porque así se llama el grande) no paraba de moverse y por la noche, concretamente a la hora de la cena, se la pasaba pegándome patadas que me hacían saltar de la silla. Por aquella época mi marido se imaginaba que sería futbolista, yo que soy más d ela tierra, me lo veía baialaor. Nació por parto natural un 30 de junio de 2013 que fue el primer día que hizo en sol en casi 3 meses en Lyon.

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Y luego llegó Fernando, con él tuve náuseas hasta la semana de antes de dar a luz. Él era mucho más tranquilo que su hermano mayor y no se movía casi. De hecho, se movió tan poco que ni siquiera se dio la vuelta y se pasó sentadito con la cabeza hacia arriba los 9 meses de embarazo. A pesar de que tratamos de hacer una versión un mes y algo antes de la fecha de parto él dijo que no, que de ahí no lo movía nadie. Así que como yo soy tamaño de bolsillo y este pequeño pesó 3kg400 al nacer, la ginecóloga nos recomendó hacer una cesárea. Por él, por mí, por la salud de ambos, aunque para mí fue un jarro de agua fría no haber podido tenerlo de manera natural. Nació en un quirófano un 4 de enero frío, muy frío, pero sin lluvia, de las expertísimas manos de la Dra. Badoc-Erbacher.

Y así es como comenzó y luego contnuó nuestra aventura de ser padres. En otro momento ya contaré de forma un poco más detallada como fueron ambos partos, ya que yo he conocido uno de cada y tengo una visión global.

Nadie me dijo que un embarazo no se iba a parecer en nada al siguiente, y lo poco que aprendí durante los nueve meses que llevé a Rafael no me sirvió de nada cuando apareció Fernando. Como ya he dicho antes, de todo se aprende, y de los niños más que de nadie.

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